Cuando y cuanto apostar
Los trucos para jugar y ganar al poker
Apostar en el poker requiere de cierto conocimiento. En primer lugar hay que prestar atención a las manos iniciales y a la posición que se está ubicando en la mesa. Sobre estas cuestiones hay dos artículos explicando en profundidad todo de manera detallada. Los expertos le asignan una importancia mayor a la apuesta que a las cartas en el Texas Hold´em que no tiene límite. Este es el aspecto más complicado de controlar cuando no tenemos una gran experiencia en el juego. Si recién hemos llegado al mundo del poker es muy probable que tengamos el sentimiento de la frustración cuando estemos muy seguros de ganar, y el resultado final sea el menos esperado. En ese momento como producto de nuestra confianza nos veremos en serios aprietos ya que perderemos una gran cantidad de fichas. Evitar esta cuestión es muy complicado, pero hay ciertas recomendaciones para disminuir el porcentaje de probabilidad de que suceda esto.
El primer consejo que daremos es que si se tuvo la suerte de que nos hayan repartido ases o alguna pareja de las denominadas altas (ver articulo manos iniciales), hay que focalizarse en el preflop. Hay que meter mano en la mesa antes de que se arrojen las primeras tres cartas sobre la mesa. De esta manera, se podrá darle el ticket de la despedida de la jugada a varios rivales. Si esto se hace correctamente tendremos menos oponentes después de que se haya lanzado el flop. Muchos quizás se arrepientan de haberse marchado. Ese es nuestro objetivo.
Por otra parte, si lo que tenemos en la manos es una combinación especulativa, la finalidad que se perseguirá es poder convertir la misma en una mano fuerte. Para esto no nos interesa apostar una gran cantidad de dinero, sino que sólo hay que ver el flop. Si nadie arroja fichas sobre la mesa sería mejor para llegar a nuestro objetivo. Apostar dinero para poder comprobar el flop no es muy recomendable. En cambio, si la mano que tenemos en mediocre y no nos termina de convencer no hay que tener ningún margen de duda. Hay que retirarse del juego para no perder nuestro capital de manera ágil.
Si llegamos hasta aquí podemos hacer una resubida importante en la mesa para intentar mentir, pero esto siempre está condicionado a las cartas que salgan sobre la mesa. Si las mismas son muy elevadas hay que tener cierto cuidado de que otro contrincante pueda armar una buena combinación. Puede resultar arriesgado el engaño en esta condición, pero muchas veces otorga grandes resultados. Lo que hay que hacer es valorar todas las posibilidades que se puedan dar en la mesa para evitar problemas.
Si esto lo realiza un rival puede tratarse de un farol. Para poder comprobar esa condición hay que igualar la apuesta, siempre y cuando se tenga una buena combinación, y ver como se da la mano en la siguiente ronda de apuestas. Si vuelve a depositar fichas sobre la mesa hay que empezar a ponerse en alerta.
Por otro lado, un buen jugador sabe que una apuesta fuerte y convincente sin titubeos pone en esta de preocupación el resto de los rivales. Esto alejaría a los contrincantes y haría que todo el bote quede en manos de aquel que se arrojó sobre el engaño. Es muy difícil de descubrir esta realidad si el que la desarrolla es muy hábil. Por eso, si se quiere hacer sólo se tiene que pensar en que hay que ser serios para demostrar una buena seguridad.
Si la mano no nos termina de asegurar la victoria es una situación muy complicada. Si alguien apuesta una buena cantidad de fichas sobre la mesa y nos miente estaremos muy arrepentidos de todo, pero tampoco se puede arriesgar demasiado sin estar convencido. El mejor consejo es igualar la suma si no es tan elevada, pero cuando haya salido el flop hay que repensar la condición en la cual estamos inmersos.
Una buena recomendación es nunca exhibir un signo de debilidad ante el oponente. Esto sería muy difícil de arreglar ya que va a perdurar durante todo el juego. Poder ganar una partida y sacarle dinero a otro rival es la mejor forma de ganarse el respeto de los demás. En este momento, nuestras apuestas empezarán a ser miradas con más calma.
Además, apostar una baja cantidad puede ser tan perjudicial como apostar demasiado. En el primero de los casos, el lado negativo es que se puede obtener una ganancia muy chica por nuestra buena combinación. En el segundo, el factor negativo es si se pierde ya que se dejará de lado una buena suma económica en una sola jugada. La mejor forma de no quedarnos cortos en las apuestas es conociendo las probabilidades de las manos y del bote.
Si recién estamos empezando a jugar al poker y no queremos que nadie se de cuenta de ese detalle, hay que pensar que no hay que hacer apuestas demasiado grandes. Ese es el mayor síntoma de un novato cuando tiene una combinación muy buena. Todos en la mesa perciben esa condición y abandonan la partida. Como consecuencia, la cantidad de fichas que se ganan son muy pocas. Hay diversas estrategias que se pueden aplicar después de que se haya visto el flop si conseguimos una buena combinación. Todo depende de nuestra posición en la mesa. Una de las variantes es jugar débil. El objetivo de este estilo es que nadie se de cuenta de nuestras buenas cartas. Otra alternativa es pasar en falso. Cuando se hace ésto se puede atrapar a un contrincante para sacarle todas sus fichas.
Además, hay que decir que las apuestas del flop, el turn y el river tienen que tener una especial relación con lo que haya en el bote en ese momento. Si en el mismo hay 100 fichas no tendría ningún sentido arrojar 10.000 en la mesa, ya que no compensa para nada arriesgar esa cantidad. Más allá de que sea una buena arma para engañar a nuestros rivales, nos puede salir mal y se terminará pagando muy caro. Siempre hay que pensar en el accionar del resto de los rivales para poder darse cuenta de la calidad de sus naipes.
